FAMILIA CON CORAZÓN PEQUEÑO: EL TESORO DEL HOGAR
Familia con corazón pequeño, esta frase parece hoy incomprensible. Ciertamente, trataremos de explicar por qué es tan necesario este concepto actual. Vivimos en una realidad donde la familia casi no conversa más. Todos viven sumisos a las redes sociales diariamente.
No existe tiempo para pasear por trabajo o emigración. Asimismo, la mal entendida libertad eliminó la corrección necesaria. Padres e hijos viven vidas separadas sin guía alguna. Decididamente, cada quien decide ser lo que quiere hoy.
Es normal que hijos irrespeten a los mayores ahora. Los padres evitan confrontaciones para no ser cuestionados luego. Por eso, nadie se corrige mutuamente en el hogar. Efectivamente, el silencio cómplice daña la unión familiar cristiana.
FAMILIA: ¡VUELVE A LO ESENCIAL!
La conclusión es que abrimos el corazón al mundo. Esto genera un libertinaje moral y social muy desordenado. La prudencia y modestia quedan en otro mundo lejano. Igualmente, las tendencias modernas buscan destruir la vida familiar católica.
Ante esta realidad, afirmamos la necesidad de este cambio. Una familia con corazón pequeño porque solo así buscara lo urgente. Dará prioridad total a la atención de sus hijos. Conversar en familia fortalece los lazos del alma siempre.
El Papa Francisco nos recuerda en Amoris Laetitia: “El amor de amistad une todos los aspectos de la vida matrimonial”. Esta frase nos invita a cultivar la cercanía real. Lógicamente, el afecto sincero protege el vínculo matrimonial sagrado.
FAMILIA CON CORAZÓN PEQUEÑO: ¡SÁLVATE DEL RUIDO!
Supongamos que una familia camina por un desierto árido. Deben elegir entre un galón de agua o joyas. De hecho, decidirán por el agua que garantiza vida. Así, el corazón pequeño elige la salvación espiritual familiar.
Desecharán los antivalores del mundo para salvar a todos hoy. Salvar la vida familiar es una prioridad para todos. Ciertamente, requiere un esfuerzo unido entre todos los miembros. Es vivir juntos la visita al Santísimo.
Josué 24,15 nos dice: «Yo y mi casa serviremos al Señor». Este texto bíblico debe guiar nuestras decisiones diarias. Además, la corrección fraterna en el hogar sana muchas heridas.
Una familia con corazón pequeño compartirá la mesa por lo menos una vez al día y esto fortalecerá la unidad familiar.
FAMILIA CON CORAZÓN PEQUEÑO: ¡SÉ LUZ HOY!
La oración será la clave para obtener verdadera sabiduría. Por ello, el rosario diario construye una fe sólida. Una familia con corazón pequeño elige lo mejor siempre. Así experimentan la belleza de estar cerca de Dios.
Es necesario dejar lo mundano para ser sal hoy. Seguidamente, recuerda que la espiritualidad en la familia transforma. Dios desea habitar en corazones sencillos y muy humildes. La humildad permite que la gracia Divina actúe.
Seamos luz para las demás familias del mundo entero. No permitas que el egoísmo cierre tu puerta al cielo. El éxito real es llegar juntos ante el Padre.
¿Qué pasos darás hoy para sanar tu hogar? Comienza a tener un corazón pequeño para que no alcancen las cosas del mundo en tu vida familiar.