¿NOS CAUSÓ ASOMBRO O NO?

Se fue el hermano músico de nuestra querida parroquia hoy. A veces el silencio en el coro grita más que cualquier palabra. Súbitamente notamos el vacío del catequista o aquel joven siempre dispuesto.

Ciertamente, nos enfrentamos a una realidad dolorosa cuando algún miembro de un grupo parroquial toma la fatal decisión de no ser parte de determinado grupo parroquial.

Todos notamos el vacío, pero pocos preguntamos la razón real. Vimos sus luchas, pero los dejamos ir como piezas reemplazables.

Efectivamente, olvidamos que el servicio parroquial es un encuentro de hermanos. Como resultado, el desánimo toca la puerta y nos alejamos del servidor.

Es parte de la empatía cristiana sentirnos responsables de poner en practica lo que predicamos y estar al cuidado del otro y no verlo como que se fue y ya no hace falta. ¿Dónde queda entonces la caridad cristiana?

Se fue el hermano

SE FUE EL HERMANO, SEÑALES PARA CUIDAR AL QUE SIRVE EN LA IGLESIA

Se fue el hermano porque no detectamos su desánimo a tiempo. El alejamiento espiritual es un proceso lento que debemos identificar pronto.

Por ejemplo, un cambio en su participación es una clara señal de alerta. Si llega tarde y se va rápido, algo sucede en su corazón.

La pérdida de la alegría transforma el servicio en una carga pesada. Adicionalmente, el aislamiento dentro del grupo indica que se siente solo.

La crítica constante o la apatía revelan un cansancio espiritual profundo. Lógicamente, identificar estos puntos permite brindar un acompañamiento pastoral efectivo hoy.

¿QUÉ HACER CUANDO UN HERMANO SE SALIÓ?

Se fue el hermano y el peor error es el olvido total. La fraternidad cristiana no termina cuando alguien deja un cargo específico.

Primero, realiza una visita desinteresada para saber cómo está su corazón. Busca al amigo y evita actuar simplemente como un reclutador frío.

Escucha sin juzgar porque ellos necesitan soltar lo que les duele. A causa de esto, escuchar sin reproches es un bálsamo necesario.

También ofrece una oración compartida para recordarle que Dios sigue ahí. Seguidamente, evita reemplazarlo de forma fría para honrar su paso anterior.

Se fue el hermano

SE FUE EL HERMANO, EL VALOR DEL SERVICIO PARROQUIAL Y LA FRATERNIDAD

Acompañar al hermano implica valorar su persona más que su función. Debemos aprender a ayudar a un hermano desanimado con amor real.

Puesto que no amamos el talento, sino al ser humano servidor. Finalmente, hagamos el propósito de cuidar la vida de nuestros hermanos siempre.

Estas citas bíblicas nos exhortan a acompañar  a cada hijo de Dios en la tierra expresándole lo que nos dice la palabra de Dios : Isaías 41,10 «No temas, porque yo estoy contigo», Mateo 5,4 «Dichosos los que lloran, porque serán consolados», o el Salmo 34,19 «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón»

Hagamos que nadie se sienta como un número más en la parroquia. La caridad debe ser el motor de nuestra convivencia comunitaria diaria.

De este modo, evitaremos que la llama de la fe se apague. Concluyendo, amemos siempre, incluso cuando ya no tengan un servicio activo

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