San José ¿Donde vivía?
San José vivía en la pequeña aldea de Nazaret. Era un pueblo agrícola en Galilea con apenas 300 habitantes. Sus casas eran sencillas construcciones de piedra y adobe. Ciertamente, este entorno marcó su corazón de trabajador humilde.
Ciertamente en los evangelios San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; mientras que el evangelio según San Lucas (3,23), dice que su padre era Helí.
Como descendiente del Rey David, José tenía un linaje noble. Mas trabajaba como carpintero para ganar el sustento diario. En aquel tiempo, este oficio permitía estabilidad económica familiar. Por esto, José interactuaba con todas las clases sociales.
Súbitamente, un ángel le reveló un misterio incomprensible. María concebiría un hijo por obra del Espíritu Santo. Aunque no entendía, José guardó un silencio muy profundo. Decididamente, aceptó ser el padre adoptivo de Jesús.
SAN JOSÉ: PROTECTOR DE LA SAGRADA FAMILIA
San José vivio de primera mano el llamado de Dios para que fuera un misionero del plan de salvacion, su respuesta fue de obedeciencia a la noticia del mensajero divino pronto.
Así, el hombre entró en el plan de salvación. José preservó la familia y protegió a la mujer. Aprendió a vivir en el silencio contemplativo de Dios para poder comprender el embarazo de su prometida.
Representa el modelo de un padre prudente y sabio. Su prioridad siempre fue escuchar la voz del Creador. Lógicamente, no actuó a la ligera ante los problemas.
Acompañó a Jesús durante su crecimiento en el hogar. Después, debió dejarlo partir a la vida pública. Sabía que Dios es el dueño de los hijos. Realmente, fue un esposo cuidadoso con María siempre.
TESTIGO DE LA GLORIA DIVINA
Viajaron a Belén para el censo con mucha fe. Allí, José atendió a su esposa en el parto. Las condiciones eran pobres, pero él permaneció al lado. Efectivamente, José fue testigo de signos muy extraordinarios.
Vio llegar a los pastores al humilde establo. Presenció la adoración al Mesías recién nacido con alegría. Por su fidelidad, es el patrono de la iglesia universal. El Papa Pío IX lo nombró así.
Esto ocurrió el 8 de diciembre de 1870. Sucedió mediante el decreto histórico llamado “Quemadmodum Deus”. Además, protege a los trabajadores y obreros del mundo. Se le considera el patrono de la buena muerte.
SAN JOSÉ: MODELO DE TERNURA Y HUMILDAD
San José destaca por su laboriosidad y gran humildad. Garantizaba lo necesario a su familia con su trabajo de carpintería diario. Poseía una ternura especial para educar al Niño Jesús. Asimismo, cuidó de María en todo momento difícil.
Buscó a su hijo perdido con angustia natural. Lo encontró en el templo entre los doctores sabios. Su fiesta principal se celebra cada 19 de marzo. Fue instituida por el Papa Gregorio XV.
El Papa Francisco añadió su nombre al Misal. Aparece en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV. Esto ocurrió específicamente el 1 de mayo de 2013. Su figura brilla por la obediencia al plan divino.
LECCIONES DE UN ALMA SILENCIOSA
Por ejemplo, esta bella oración nos puede ayudar a reflexionar sobre las grandes cualidades de San José. “Enséñanos José: cómo se es «no protagonista»; cómo se avanza, sin pisotear «cómo se colabora, sin imponerse; cómo se ama, sin reclamar.
Dinos José: cómo se vive, siendo «número dos»». «cómo se es grande, sin exhibirse; cómo se lucha sin aplauso; cómo se avanza, sin publicidad».
Finalmente, José perseveró hasta la muerte sin honores. Concluyendo, busquemos hoy su intercesión y guía segura.